La Oficina de Información Científica y Tecnológica para el Congreso de la Unión (INCyTU), señala que toda inversión económica tiene riesgos de incertidumbre e irreversibilidad.
En el caso de la agricultura, la irreversibilidad se refiere a los gastos irrecuperables, por ejemplo, la aplicación de fertilizante; mientras que la incertidumbre proviene principalmente de los riesgos de producción como la devaluación del producto, heladas o plagas.
El impacto económico que conlleva la atención de plagas, en especial la mala hierba, así como la cantidad de tiempo y trabajo que requiere su eliminación, indica que es una de las principales problemáticas que deben ser solucionadas para lograr una mayor productividad.
Una óptima gestión de plagas y agua es uno de los objetivos prioritarios para atender el reto del abastecimiento de una población futura más grande, por lo que la robotización integrada a un sistema de agricultura de precisión (AP) es una solución clave que se debe impulsar.
Una parte importante de la AP está en automatizar y robotizar parte de los procesos a lo largo de las tres etapas que la conforman:
- 1ero Recolección de datos a partir de equipos especializados como sensores remotos o satélites.
- 2do Análisis de datos realizado por un experto para generar sugerencias para la atención de la variación espacio-temporal detectada.
- 3ro Implementación de recomendaciones en el terreno de cultivo.
Para ello se han desarrollado diversas tecnologías como sistemas de posicionamiento global, sistemas de información geográfica, sensores remotos, monitores de rendimiento y aplicación, y maquinaria inteligente.
Los robots herbicidas y monitores de riego especializados forman parte de estas tecnologías como parte de sistemas automatizados en los cultivos acompañando el futuro de este sector a través de equipos, procesos y maquinaria de alta tecnología.
La optimización de los recursos va de la mano del control de plagas ya que permite reducir costos, agilizar la producción, y contribuir a la reducción del daño ambiental que genera el sector.
En promedio la agricultura ocupa el 70 % del agua que se extrae en el mundo; más de 330 millones de hectáreas cuentan con instalaciones de riego. La agricultura de regadío representa el 20 % del total de la superficie cultivada y aporta el 40 % de la producción total de alimentos en todo el mundo.
Si se espera que la competencia por los recursos hídricos aumente en el futuro, para cubrir el suministro de agua en la agricultura se deberán hacer cambios importantes en las asignaciones de agua en los diversos sectores.
Fuentes:
https://www.hablemosdelcampo.com/el-uso-de-robots-en-la-agricultura-precision-y-no-ficcion/
https://www.foroconsultivo.org.mx/INCyTU/documentos/Completa/INCYTU_18-015.pdf
http://www.fao.org/news/story/es/item/29425/icode/
https://agriculturers.com/la-agro-robotica-en-los-proximos-anos/
https://agriculturers.com/3-nuevos-robots-para-el-agro/