El objetivo principal de la agricultura orgánica es optimizar la salud y la productividad de las comunidades interdependientes del suelo, las plantas, los animales y las personas.
Sus rasgos principales son:
- ser un sistema de producción orientado a los procesos, más que a los productos;
- tener un proceso que implica restricciones significativas que elevan los costos de producción y comercialización;
- generar consumidores que compran los productos principalmente porque perciben los beneficios que aportan a la salud, a la seguridad en los alimentos y al medio ambiente.
El énfasis que pone en el proceso de producción, en vez de en el producto en sí mismo es su característica destacable. Con un esquema de certificación creíble, el consumidor tiene la garantía de que los alimentos se producen de acuerdo con ciertas normas definidas.
Para algunas personas, la seguridad de los alimentos parece ser el aspecto fundamental, mientras que para otras, los temas que conciernen al medio ambiente son de primordial importancia.
Las ventas orgánicas futuras muy probablemente tendrán que competir con productos que utilizan etiquetas ecológicas, pero que posiblemente no tienen ninguna verificación y son de costos más bajos, comparados con los precios de los productos orgánicos.
Cumplimiento de la seguridad alimentaria
Tradicionalmente, los productos orgánicos se han vendido fuera del sistema de distribución convencional, por ejemplo, en ventas realizadas en las granjas, en los mercados al aire libre, en comercios de comestibles especializados y en los minoristas de productos naturales.
De igual manera, la mayor parte del procesamiento y el envasado estan a cargo de empresas pequeñas y medianas, en lugar de los grandes fabricantes de alimentos. Sin embargo, a medida que el mercado orgánico fue creciendo, las ventas también se trasladaron al comercio minorista tradicional y empezó a participar cada vez más la industria alimenticia convencional.
En general, el consumidor de productos ecológicos puede esperar un sobreprecio del 10 ó 20 por ciento sobre los productos, o un máximo de 25 por ciento. Un sobreprecio más altos alejaría a los consumidores.
Los exportadores de los países en desarrollo también pueden recibir primas del orden del 10 y 25 por ciento, aunque en algunos casos han alcanzado 100 por ciento o más, sobretodo cuando el producto escasea.
Si bien existen grandes beneficios en el desarrollo del suelo y con respecto al medio ambiente, el abastecimiento productivo para la población es limitado, y para las grandes cantidades que se requerirán en un futuro no es posible pensar cubrir la demanda sólo con el sistema orgánico.
Es necesario seguir mejorando los canales de distribución para bajar costos y garantizar una distribución más eficaz que disminuya pérdidas y permita cubrir una mayor demanda.
Fuentes:
https://precisionagricultu.re/how-using-smart-farm-equipment-can-help-in-feeding-the-world/
http://www.fao.org/organicag/oa-faq/oa-faq1/es/
http://www.fao.org/3/X0075s/X0075s.htm#P92_4899
http://www.amanecerenelcampo.net/MI000017co.htm
http://www.fao.org/3/y4137s/y4137s03.htm#bm03.1
http://www.fao.org/news/story/es/item/29425/icode/
http://www.fao.org/organicag/oa-faq/oa-faq7/es/
http://www.fao.org/3/y4137s/y4137s0f.htm
http://www.fao.org/3/y4137s/y4137s0d.htm