Los Sistemas de Información Geográfica (SIG) son, de acuerdo con el INEGI, las herramientas que se utilizan para obtener, almacenar, recuperar y desplegar datos de un espacio en particular. Gracias a su aplicación en la agricultura de precisión es que estas tecnologías ayudan contra el cambio climático.
La información que el campo ofrece es vasta e incluye mapas de calor, monitoreos de humedad, mediciones de las plantas y evaluaciones de su salud. Además, aporta información sobre la biomasa del follaje, la variabilidad del suelo y el crecimiento de malezas en los cultivos.
Todo esto es posible por el uso de la tecnología de drones con cámaras de alta calidad, sensores de monitoreo y satélites con mando a distancia. Pero, la información no es nada sino se analiza por las personas adecuadas y se usa para tomar decisiones.
Grandes beneficios de la información
El uso de los SIG tiene el objetivo de tener un mejor conocimiento de una zona en específica y así, hacer más eficientes los procesos en los sistemas agrícolas.
El análisis de toda esta información ayuda a responder preguntas del tipo:
¿Qué hay en…?
¿Dónde se produce…?
¿Qué cambios han habido desde…?
¿Qué pasaría si…?
Además, se pueden establecer conexiones entre fenómenos que sugieren nuevas explicaciones a los problemas por los que está pasando un terreno o una tierra de cultivo. Por ejemplo, si hay tres zonas mapeadas en las que se observan condiciones de falta de agua en el suelo y estas coinciden con espacios en los que se detectaron problemas con el sistema de riego, estas interacciones pueden estar correlacionadas y los agricultores pueden actuar al respecto.
Esta situación parecería evidente pero, en espacios de cientos de hectáreas, identificar problemáticas como ésta toma mucho tiempo sin el uso de las nuevas tecnologías. Además, a raíz de esta información los agricultores podrían determinar cuáles fueron las razones por las que el sistema de riego empezó a fallar y, así, evitar que suceda en otras áreas de sus tierras.
Salvando al mundo
Los datos organizados son interpretados por especialistas que ofrecen conclusiones e implicaciones dentro de contextos precisos y establecidos. Es por eso que el impacto ambiental es una de las aplicaciones de los SIG.
El mundo es infinitamente complejo y podemos tener una visión limitada de la realidad. Al reemplazar la recolección manual de datos con tecnología que acumula millones de datos, se analizan los patrones relacionados con lugares específicos en las parcelas, lo que permite ofrecer respuesta a las necesidades específicas de los productores.
Lo más importante es que los datos estén bien georeferenciados porque así se sabe cómo impactará en cada cultivo los factores que se están analizando. Esto, de acuerdo con especialistas del CIMMYT que ponen en práctica estas técnicas.
La información recolectada permite entender el desarrollo de las plantas y mejorarlo. Una agricultura más precisa crea sistemas agrícolas sustentables que producen más alimentos con menos recursos.
Además, los investigadores aseguran que no sólo los productores ahorran en el consumo de agua y combustible, sino que políticos e investigadores, obtienen datos optimizados que les ayudan a tomar mejores decisiones y a diseñar mejores políticas públicas en favor del ambiente.